Así que por la noche, una de ellas quería fiesta y las otras tres estaban tiradas en un sofá viendo los mejores programas de la tv (Marca y Gana, la Teletienda, el Horóscopo). La que quiere fiesta se harta y se va. Las demás siguen viendo los mejores programas de la tv.
Por supuesto, la que se largó fui yo. Y, efectivamente, me fui de fiesta. ¿Sola? Ni de coña. Todavía no me ha dado por ahí (pero tiempo al tiempo). Llamé a mi hermano querido del alma. Y se apiadó de mí. Así, sin saber muy bien cómo ni por qué, nos recorrimos todos los lugares de fiesta de Murcia. Porque a las 3 las tascas estaban cerradas. ¿En qué mundo vivimos? Las 3 es una hora indecente para cerrar. Debería estar prohibido por ley cerrar antes de las 5. Visto lo visto, nos fuimos a Mariano Rojas. El único lugar que había abierto cerró poco después de que llegáramos. ¿Por quéeeeeeeeeeeeeeeeeee? No nos quedaba más remedio: fuimos a Mundaka. Pero la entrada costaba 10 euros. Ni de coña pago yo 10 euros por entrar en un sitio que no me gusta con música que no me gusta. Por muchas ganas de fiesta que tuviera. Dispuestos a rendirnos estábamos ya.
Pero llegó la salvación. Yo no me enteré de nada. Un chico al que conozco de hace tiempo me saluda antes de entrar. Me pregunta si cobran entrada. Le digo que sí. Se mete para dentro. Al momento siguiente, vuelve a aparecer y me dice que le espere un momento, que va a buscar a Nosequién. Yo, que no sé de qué va la película, me espero. Vuelve a aparecer con otro tío y nos pregunta cuántos somos. Digo que cuatro. Nos hace pasar. Sin pagar. Una vez dentro me percato de que el tío al que he saludado nos ha colado. Sin que se lo pidiera. Así, sin más ni más. Sin pedir nada a cambio. Qué simpático el tío. Me acerco, le doy las gracias y vuelvo con mi hermano y cía. Encuentro a Eva y bailo con ella. La música me taladra la cabeza, pero al menos hemos conseguido llegar a un sitio abierto hasta el amanecer y sin pagar. Sigue la fiesta.
Así que no fue mal del todo.
Por cierto, ayer vi Mentiras y Gordas. Que os quede clara una cosa: nadie va a verla por el argumento (que no tiene). Tíos buenos, tías buenas, culos, tetas, sexo duro en los baños (y donde pillen) y todo tipo de drogas. Mierda, os acabo de contar la película entera.
En realidad supongo que tiene un mensaje para la juventud de la sociedad. Pero como no me ha dado por tirarme a nadie en los baños de la discoteca, por pasarme el día de rave en rave ni por esnifar hasta pegamento si hace falta, no me ha influido demasiado. También es cierto que tiene sus puntazos y todavía me río acordándome. No está mal, pero es (como dijo ayer una amiga) una película de videoclub.
Y ahora voy a leer un rato, a ducharme y a ver si hago planes.
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